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No soy entrenador de tenis ni experto técnico. Por ello, no esperen ningún análisis de fortalezas y/o debilidades técnicas, tácticas, estratégicas, físicas o mentales entre las sudamericanas, europeas o norteamericanas. Las reflexiones que hago aquí, se refieren a otro tipo de deficiencias y barreras que a mi juicio también explican el estancamiento del tenis femenino sudamericano.
Apenas para situarnos en la gravedad del problema, hagamos un breve diagnóstico. Solo dos sudamericanas están en el Top 100 de la WTA y apenas seis entre las mejores 200 del mundo. En el Ranking Junior de la ITF, solo hay siete sudamericanas entre las 100 mejores del mundo, y apenas 31 entre las mejores 500. Esto significa que nuestro presente es preocupante y nuestro futuro inmediato
también. Podríamos ir a ver los resultados obtenidos en los Mundiales de 14 y 16 años en los últimos años, y vamos a verificar lo mismo: los equipos femeninos sudamericanos pugnan por no estar en los últimos puestos de cada evento.
Actualmente, el esfuerzo se dirige a realizar al menos un torneo Future en cada país y enviar equipos COSAT a buscar puntos a otros continentes donde existe mejor nivel competitivo. Eso parecería ser la solución para intentar disminuir la brecha competitiva entre sudamericanas y el resto de las tenistas del mundo.
Creo que hacer un torneo en cada país, obliga a las jugadoras a gastar mucho en boletos aéreos en un continente donde las distancias entre ciudades de diferentes países son muy grandes y consecuentemente, los costos de transporte también. Si
comparamos con los varones, ellos tienen acceso a circuitos de varios torneos en un solo país, donde pueden trasladarse de una ciudad a otra en bus u otro medio más económico.
Los países que apenas podamos organizar un torneo Future por año, deberíamos diseñar una agenda bianual o trianual, compartida entre dos o tres países. De esta manera, en un año se deberían realizar dos, tres o más torneos en un mismo país, y
al año siguiente, el mismo circuito en otro país que forme parte de esta “alianza”. Así, de forma intercalada, cada año las jugadoras se trasladarían a un solo país para jugar varios torneos seguidos en ciudades cercanas.
Actualmente, las chicas no pueden hacer eso, con excepción de algunos pequeños circuitos de dos o tres torneos seguidos que se realizan en Perú, Brasil, Argentina y Colombia.
Otro gran esfuerzo económico que se realiza es el de enviar nuestros mejores jugadores a torneos a África o Europa. Me pregunto: porqué con ese dinero no se subvenciona la realización de más torneos Juniors y Futures en Sudamérica? No esmejor que ahora que no tenemos una gran masa de jugadoras, busquemos dar oportunidades a más chicas? Y no es mejor que haya más torneos en Sudamérica, donde los costos pueden ser menores y se puedan jugar varios torneos en un solo país.
Algunos dirán que los puntos que se obtengan en Sudamérica serían irreales por el bajo nivel competitivo actual de las sudamericanas. Entonces, si los puntos ITF y WTA resultan muy fáciles en Sudamérica, porqué no son las europeas y
norteamericanas las que inviertan dinero en venir a jugar a nuestro continente y buscar puntos “fáciles"?
En conclusión. Hagamos más torneos en Sudamérica y sobre todo, organicemos mayor cantidad de torneos en cada país, en vez de un torneo por país o enviar equipos de pocos jugadores a otros continentes. Obviamente, esto es parte de la solución, ya que igual los entrenadores deben intensificar sus esfuerzos para preparar mejor a las chicas, y también los dirigentes debemos continuar atrayendo más sponsors al tenis femenino. Todo suma, pero sospecho que parte de la solución está en realizar más torneos en Sudamérica y menos giras de pequeños grupos “elite” fuera del continente.
Alvaro Guzmán Bowles
Presidente Federación Boliviana de Tenis
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